Claves para proteger los muebles

¿Estás preocupado por el mantenimiento de tus muebles porque empiezas a ver que se deterioran? En ese caso es probable que no sean de calidad, o tal vez estén perdiendo brillo por culpa de un mantenimiento insuficiente o inadecuado.

En este artículo vamos a darte algunos consejos para que puedas proteger tus muebles con el objetivo de que duren muchos años. Toma nota y ponlos en práctica desde ya, puesto que son muy eficaces y pueden hacer que un mueble que se estaba estropeando dure mucho más tiempo de lo que creías. ¿Empezamos? ¡Vamos allá!

Temperatura

La temperatura a la que están sometidos los muebles es determinante para que se mantengan en buen estado, sobre todo dependiendo del material con el que estén fabricados. El calor hace que la madera se hinche, así que hay que hacer todo lo posible para que no estén en contacto con radiadores y nunca hay que colocar cosas calientes encima sin un posavasos o un mantel de protección.

Sol

A menos que sean muebles que están preparados para soportar la influencia de los rayos del sol, tendrás que hacer todo lo posible para que no estén expuestos al astro rey. ¿Qué significa eso? Que no puede haber un mueble justo enfrente de una ventana, o en todo caso hay que utilizar cortinas, persianas o toldos para evitar que el sol vaya desgastando el mueble. De la misma forma, ni se te ocurra colocar una mesa o una silla en la terraza de forma permanente si tienes claro que no ha sido tratada para soportar el sol o la lluvia.

Humedad

Hablando de lluvia, hay que decir que la humedad tampoco se lleva muy bien con la mayoría de muebles, a menos que sean de los que están más preparados, como los que van en el baño o la cocina. Los muebles se pueden agrietar e hinchar, además de ablandarse hasta quedar prácticamente inservibles. Se recomienda un 40% de humedad y una temperatura que ronde los 22 grados centígrados para que los muebles no sufran, así que no deberías colocar un mueble justo debajo de un aire acondicionado que está a poca distancia y apuntando hacia abajo.

Manchas

Para que un mueble no se eche a perder y parezca más viejo de lo que realmente es, lo mejor que puedes hacer es eliminar una mancha nada más verla. De esta forma evitarás tener que recurrir a productos de limpieza que son demasiado agresivos. Además, ten en cuenta que no todos los materiales están preparados para ser tratados con productos químicos, así que haz una pequeña prueba en un sitio en el que no se vea antes de atacar la mancha que tantos dolores de cabeza te está dando.

Limpieza

Una buena parte del mantenimiento tiene que ver con la limpieza. Si no hay una rutina para limpiar los muebles de forma regular, éstos se irán desgastando y perderán su brillo original. Eso sí, rodéate de los productos adecuados en función del material del que esté hecho el mueble en cuestión. Evita productos con amoniaco y retira el polvo que se acumula como mínimo una vez a la semana antes de utilizar líquidos de limpieza. Un paño seco o una mopa son más que suficientes.

Sé cuidadoso

Hay muebles que solemos mover con más o menos asiduidad. Son los que debemos cuidar con más cariño, ya que un mal transporte puede hacer que se rayen o se astillen. Tómatelo muy en serio, sobre todo si haces una mudanza. En ese caso te recomendamos contactar con profesionales, ya que saben qué protección necesitan y están acostumbrados a moverlos con mucho mimo.

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