Consejos de seguridad para la cuna de un bebé

A finales de 2016 publicamos un artículo con consejos para escoger una cuna. En esta ocasión volvemos a incidir en la misma pieza de mobiliario, pero esta vez para centrarnos en los consejos de seguridad, algo que como es lógico interesa a todos los padres que se encuentran en el bonito proceso de amueblar la habitación del nuevo miembro de la casa.

Seguridad que tiene que ver con la cuna

Afortunadamente, existen asociaciones que se encargan de velar por la seguridad de las cunas, de la misma forma que también se vela por la seguridad de los juguetes o de los alimentos que consumen los más pequeños.

A pesar de que todo debería estar en regla, hay que revisar la cuna para confirmar que no hay astillas. También hay que revisar las partes de metal por si hubiera algún defecto, al tiempo que es bueno comprobar que tanto el barniz como la pintura empleada son libres de componentes perjudiciales para la salud.

Entre barrote y barrote, lo que se recomienda es que haya una distancia de entre 4 y 6,5 centímetros para evitar que el bebé pueda meter la cabeza entre ellos. También es bueno que haya una distancia prudencial en las esquinas para que la ropa no se quede enganchada, lo que podría ocasionar el ahogamiento del bebé en el peor de los casos.

Cunas como la que puedes ver a continuación, que por cierto tiene un precioso dibujo de un oso, cumplen con esos estándares de seguridad.

Medidas y altura

Dependiendo de muchos factores, como el tamaño del bebé y lo a gusto que se sienta en ella, la cuna durará entre dos y tres años. Eso significa que debe ser un mueble capaz de adaptarse a los cambios, ya que los niños cuando son tan pequeños crecen muy rápido.

El fondo de la cuna debería ser adaptable. Se recomienda que sea de 30 centímetros de altura en su posición más alta y de 60 centímetros en su posición más baja. Esta última medida es importante porque hay que evitar que los niños puedan saltar por encima de la barandilla de la cuna, así que es imprescindible colocarla en la posición más baja en cuanto el pequeño aprende a ponerse de pie sin ayuda.

Hay que decir que en los primeros meses de vida del bebé la cuna no tiene ningún protagonismo. Se los pasa en un moisés hasta que cumple tres meses o algo más. Es decisión de los padres llevar a cabo el cambio, que casi siempre viene influenciado por el tamaño que ocupa el bebé en el moisés.

Seguridad de los textiles

Los textiles de la cama no solo deberían ser bonitos. También hay que pensar en la seguridad para evitar disgustos. Por eso no puede faltar un protector del interior, que además de convertirse en un adorno es una medida de seguridad para la cabeza del bebé. Pueden ir a juego con las mantas que vas a utilizar o con las cortinas de la habitación. Tú decides.

El colchón debe ajustarse a las medidas de la cuna para que no haya espacios libres y la ropa de cuna que hay que utilizar mejor que sea ligera, ya que de lo contrario el bebé se puede agobiar. Las almohadas y los cojines, que quedan de maravilla en la cuna tan bonita que puedes ver a continuación, son solo decorativos, ya que hay que retirarlos cuando acostamos al bebé.

Para terminar, si te falta espacio en la habitación siempre estás a tiempo de recurrir a soportes auxiliares que hay que colocar en la parte de los barrotes que dan a fuera. En ellos puedes guardar toallitas, pañales, cremas…

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