Decoración de estilo nórdico: por qué sí y por qué no

Pasan los años y la decoración de estilo nórdico sigue ahí, en lo más alto. Y la verdad es que no nos extraña, ya que reúne una serie de condiciones que hacen que millones de personas se hayan decantado por ella en todo el mundo.

A pesar de que ofrece muchas ventajas, también tiene algunos inconvenientes que merece la pena conocer. Por ello hemos preparado este artículo, porque queremos que tengas en cuenta tanto lo bueno como lo malo para que decidas si es el estilo que quieres para tu casa.

Ventajas del estilo nórdico

El estilo nórdico es muy agradable porque da mucho protagonismo a una combinación que nunca falla: blanco y madera. El blanco es un color genial porque pega con todo y tiene la capacidad de agrandar espacios visualmente. Además, transmite sensación de limpieza y tranquilidad, así que no es de extrañar que sea el color más empleado en todo el mundo sea cual sea el estilo predominante.

La madera casa muy bien con el blanco y permite romper con la frialdad de dicho color, y eso que hoy en día está disponible en varias tonalidades que solventan ese posible inconveniente. La madera se deja ver en los muebles, pero también en los suelos de todas las estancias. De hecho, incluso podemos encontrarla en el techo o en las paredes a modo de revestimiento.

El hecho de que el estilo nórdico esté ligado al minimalismo hace que los espacios no se vean recargados. La sencillez es la nota predominante y eso se agradece. Además, también ayuda el hecho de que sea una decoración más bien sobria, ya que el resultado suele ser armonioso.

Del estilo nórdico también debemos destacar su capacidad para crear ambientes naturales, ya que la madera no es el único elemento bienvenido. El algodón, el lino y la seda son tres tejidos naturales que no nos cansamos de ver, lo mismo que se puede decir de las plantas, que quedan genial y refuerzan su conexión con la naturaleza.

Por último, otra cosa que nos encanta del estilo nórdico es la luz natural, la luminosidad que se potencia a través del blanco, pero también a través de la creación de espacios diáfanos que dejan pasar la luz que llega desde unas ventanas que en ningún caso pueden estar vestidas con cortinas opacas, sino más bien todo lo contrario. Los tejidos ligeros y vaporosos son los que se llevan.

Inconvenientes del estilo nórdico

El estilo nórdico tiene muchísimas virtudes, pero también se le pueden achacar una serie de inconvenientes que no siempre se pueden resolver. Uno de ellos tiene que ver con la monotonía y el aburrimiento, con el riesgo que corremos de crear espacios sin personalidad si no somos capaces de añadir pinceladas de color a través de los complementos, como por ejemplo los textiles. Que todo sea blanco y de madera es muy bonito, pero con el paso del tiempo podemos tener la sensación de que falta algo, de que hay que cambiar la decoración para romper con lo habitual.

Otro de los problemas que plantea el estilo nórdico tiene que ver con el espacio. Si tu casa es pequeña y no puedes permitirte el lujo de mantenerlo todo súper despejado, tendrás que sobrecargar las estancias y recurrir a piezas de almacenamiento que no te facilitan la labor de crear espacios diáfanos. Ese problema no existe en casas de muchos metros cuadrados y más de 3 habitaciones, ya que podemos destinar una de ellas al almacenamiento de todo aquello que no queremos que esté a la vista. Por otra parte, puede que tengas limitaciones a la hora de elegir la decoración, ya que el estilo nórdico está bastante definido y es arriesgado salirse del patrón establecido, si bien es cierto que combina muy bien con otros estilos como el industrial.

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